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OPINION: «Política sudaca»

Anailén Nassif Gopar

Espacio de Columnistas

Se inauguró el Antel Arena. Fotos, declaraciones, espectáculos y grilla de lo que se ofrece a futuro.

Se inauguró. La oposición no fue, no estuvo, no llegó o no quiso hacerse ver. Mientras tanto, el tema de pasillo fue que la obra costó el doble de lo que se dijo y proyectó, y que ha quedado información en carácter de reservada (o confidencial, llamale hache) luego de plantearlo en el Parlamento. Otra vez: quién fue, quien no, quién estuvo y quién se escondió.

Se inauguró y entonces los espectáculos empezaron: adentro…y afuera.

Es inevitable que las redes sociales hoy sean la pantalla más nutrida para ver de todo: esquivando las Fake News (noticias falsas) logran verse verdaderos casos de analizar. Mientras el Antel Arena se inauguraba se vieron una interesante cantidad de hinchas del gobierno mostrando filmaciones de sus televisores (en Vera TV) de la transmisión del evento. Otros, más afortunados, posteaban fotografías de interior y lo que pasaba. De hecho circuló por Whatsapp un vídeo de cómo estaba el lugar unas horas antes de ser abierto al público. También circularon avisos promocionando el lugar y los espectáculos que vienen (tal el caso de Serrat) como Pop Up que saltaron cuando se abría el navegador en Google, en las aplicaciones de Facebook, en todo lugar donde uno se moviera virtualmente.

Se inauguró el Antel Arena. ¡Y empezaron a volar los carpetazos de todas partes y hacia todos lados!. De pronto apareció un puente, larguísimo, que probablemente toda la generación Millenials y buena parte de la “Y” desconocía. Y se comenzó a debatir si se podía acceder, de lo que costó (allá en otro gobierno, con otro Presidente, otro valor del dólar y otra inflación). Entonces el entrevero de datos llegó hasta hoy y los legisladores que se fueron o se quedaron en sala cuando se trató el tema del Antel Arena. El merengue se arrimó hasta Dolores: dos años de un violento tornado y niños hoy estudiando en contenedores-aula. La pregunta que circuló fue: “¿Por qué el dinero del Antel Arenas no se puso en Dolores?”. Hubo más: ¿con lo que costó el Antel Arena: cuántos hospitales y escuelas se podrían haber construido?

Se inauguró el Antel Arena y la discusión y la polémica, de un lado y del otro, de amigos y detractores, ha sido verdaderamente sudaca.

Los gobiernos sudamericanos parecen funcionar a fuerza de entusiasmos: está bueno, nos coloca en el mundo, es lindo, es “popular”…entonces: no se hable más, se hace. Los ciudadanos, enredados entre tanta información, terminan estancados mirando lo que se inaugura hoy y no exigen a su dirigencia (toda, sin excepción) que mire en un “contexto”. Invertir desde el plano estatal reclama visión de estado: no de partidos, ahora y desde siempre; no es potestad de la derecha ni de la izquierda ni del centro. Lo que se hace se debe hacer con mirada crítica, realista, oportuna y estadista.

Ciertas voces dijeron estos días que al resto del mundo poco le importará quién es el Presidente y qué sector político inauguró una obra como el Antel. Es cierto: pero acá “adentro” es mentira. Es mentira para el que votó a favor, en contra, en blanco o el que rompió la boleta.

El entusiasmo se contradice a sí mismo: mientras se inaugura un centro de actividades culturales, deportivas y sociales como el Antel Arena, dos osados y un improvisado camarógrafo de celular pintaban a los saltos el pasto del Estadio Centenario, porque un señor (que no es sudaca) armó un escenario y estropeó el campo antes de un clásico.

Si en un lado hay pantallas Led y millones de dólares pero en otros se ata con alambre, se pinta a la carrera o se estudia en un contenedor, entonces algo no se está pensando ni haciendo bien.

No sé qué es: no soy estadista.

Para eso están los políticos.-

 

Anailén Nassif Gopar – politica@uruguay30.com

CEO UR30 –  Periodista /Asesora 

15 de Noviembre 2018.

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