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Suiza: “El seguro de vejez, tema principal de las votaciones de los últimos 70 años”

Será en setiembre

Por Marie Viulleumier – Swissinfo.ch

El 25 de septiembre, los suizos están llamados a las urnas para votar una nueva revisión del seguro de vejez y supervivencia (AHV/AVS por sus siglas en alemán/francés e italiano). Desde su creación en 1948, el AVS ha sido objeto de votaciones populares periódicas, ya que plantea cuestiones fundamentales como la solidaridad, la igualdad de género, la precariedad y la financiación de los seguros sociales.

El 25 de septiembre, el pueblo suizo votará una nueva reforma del seguro de vejez y supervivencia, que incluye el aumento de la edad de jubilación de las mujeres de 64 a 65 años, equiparándola a la de los hombres. Se trata de la 24ª votación federal relacionada con este seguro desde que entró en vigor hace más de 70 años.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno utilizó sus poderes extraordinarios para desarrollar los seguros sociales. En particular, introdujo indemnizaciones por pérdida de ingresos y salarios para los soldados. La organización y financiación de estas prestaciones sirvieron de modelo para el nuevo seguro de vejez, que fue aprobado por el 80% de los suizos en 1947.

La primera ley del AVS ya preveía un sistema de financiación por reparto: las cotizaciones, pagadas a partes iguales por empresarios y trabajadores, se asignaban directamente a los pensionistas. Es decir, los trabajadores financiaban a los jubilados. Se trata de un sistema de seguro solidario, en el que las personas con mayores ingresos pagan cotizaciones muy altas y a cambio reciben pensiones limitadas.

La edad de jubilación era inicialmente a los 65 años para todos. Sin embargo, la pensión de la pareja se concedía a partir del momento en que el hombre cumplía 65 años y su mujer 60. Con las diversas reformas del AVS, que tuvieron siempre como objetivo principal adecuar las pensiones y las cotizaciones a los salarios y al coste de la vida, la edad de jubilación de las mujeres se redujo progresivamente hasta los 63 años en 1957 y hasta los 62 en 1964. Estas decisiones fueron tomadas por hombres, ya que las mujeres no obtuvieron el derecho a votar y ser elegidas hasta 1971.

Pensiones demasiado bajas
En los años 60, las autoridades se mostraron preocupados por la precaria situación de los mayores: el AVS no cumplía el mandato constitucional de cubrir las necesidades básicas y una gran proporción de pensionistas vivía por debajo del umbral de la pobreza. El Parlamento decidió en 1966 introducir prestaciones complementarias para ayudar a los pensionistas más pobres. Se consideró una solución transitoria hasta que el desarrollo del AVS y el régimen de pensiones profesionales pudieran garantizar un nivel de vida mínimo para todos. Sin embargo, este objetivo nunca se alcanzaría y las prestaciones complementarias son ahora parte integrante del sistema de seguridad social.

El año 1972 marcó un importante punto de inflexión en el sistema de pensiones suizo: el principio de los tres pilares fue aprobado por votación popular y anclado en la Constitución. El AVS debía seguir garantizando un nivel de vida mínimo, pero habría que complementarlo con los planes de pensión profesionales, obligatorios para todos los trabajadores y trabajadoras, y con los planes de pensión individuales, de carácter opcional. El Partido suizo de los Trabajadores y el ala más izquierdista del Partido Socialista quisieron reforzar y desarrollar el AVS, pero los ciudadanos no se mostraron partidarios de ese cambio y rechazaron la iniciativa “Por una auténtica pensión popular”, prefiriendo la contrapropuesta del Gobierno que daba más peso a los planes de pensión de carácter privado.

La edad de la discordia
En 1978, el rechazo del pueblo a una nueva iniciativa, impulsada por la izquierda estudiantil, para reducir la edad de jubilación inauguró una larga serie de votaciones nacionales sobre la edad de referencia para tener derecho a las prestaciones de vejez. Los estudiantes volvieron a la carga con una propuesta similar en 1988, que también fue rechazada por el pueblo.

En 1995, la 10ª revisión del AVS fue apoyada por el 60% de los votantes. Esta revisión preveía el aumento de la edad de jubilación de las mujeres de 62 a 64 años e introducía la posibilidad de acogerse a la jubilación anticipada. Ese mismo día, el electorado rechazó la iniciativa de la Unión Suiza de Sindicatos, que quería fijar la edad de referencia en 62 años para trabajadores y trabajadoras. Tres años más tarde, los sindicatos volvieron a exigir la anulación del aumento de la edad de jubilación de las mujeres previsto en la 10ª revisión. La propuesta fue rechazada por el 58%.

Sin embargo, cuando las autoridades intentaron retrasar la edad de referencia para las mujeres de 64 a 65 años, el electorado no se mostró de acuerdo. La 11ª revisión del AVS fue rechazada por el 64% de los votantes en 2004. A raíz de ello, la Asociación Sindical Suiza relanzó una iniciativa a favor de una edad de jubilación a los 62 años para toda la población. La propuesta fue derrotada de nuevo en las urnas en 2008.

El Gobierno y el Parlamento reintrodujeron el concepto de jubilación a los 65 años para todos en su reforma “Pensión de vejez 2020”, que afectaba tanto al AVS como a los regímenes de los planes de pensiones profesionales. En 2017, el 52% del electorado rechazó el proyecto. A raíz de esta derrota, se decidió separar las revisiones del primer y segundo pilar, y ahora se presenta al pueblo el 25 de septiembre una nueva reforma del sistema de seguro de vejez. Una vez más, las autoridades intentan aumentar la edad de jubilación de las mujeres de 64 a 65 años.

Encontrar el dinero
La razón de la insistencia del Gobierno y de la mayoría de los partidos de derechas en el Parlamento en retrasar la edad de jubilación de las mujeres es la problemática financiación del AVS, ya que con el envejecimiento de la población no hay suficientes trabajadores para pagar las pensiones de los jubilados. Según las proyecciones federales, el sistema de seguro de vejez será deficitario a partir de 2029. Por lo tanto, las autoridades deben encontrar rápidamente la manera de reponer los fondos para que el AVS pueda seguir desempeñando su función. La votación del 25 de septiembre irá acompañada de una solicitud de aumento del impuesto sobre el valor añadido (IVA) para destinar esa cantidad a los fondos del AVS.

La caja del seguro de vejez ha sido durante mucho tiempo objeto de una intensa batalla política y en los últimos 20 años se han presentado multitud de iniciativas para ampliar las fuentes de financiación. Todas han sido rechazadas por el pueblo. El Partido Verde, de izquierdas, propuso gravar las energías no renovables, la Unión Democrática de Centro, de derechas, prefería utilizar el excedente de las reservas de oro del Banco Nacional Suizo, y la izquierda se inclinaba por introducir un nuevo impuesto de sucesiones.

Dado que las últimas revisiones del AVS y todas las propuestas alternativas de financiación fracasaron en las urnas, las autoridades han ideado una solución a corto plazo para mantener el balance del seguro de pensiones en positivo hasta 2031. Esperan convencer a la población de que el aumento de la edad de jubilación de las mujeres de 64 a 65 años y la subida del IVA prevista en el proyecto “AVS21” van en la buena dirección.

No obstante, es ineludible una reforma profunda del funcionamiento del AVS y de todo el sistema de pensiones para garantizar unas pensiones dignas a largo plazo. Esto es precisamente lo que exigen la izquierda y los sindicatos, impulsor de un referéndum contra el “AVS21”. Estas instituciones rechazan la propuesta de una solución a muy corto plazo que penaliza a las mujeres y a las personas con bajos ingresos y exigen, en cambio, un replanteamiento de todo el mecanismo de los tres pilares con la introducción de nuevas fuentes de financiación. El pueblo decidirá el 25 de septiembre.

(Adaptado del francés por José M. Wolff)

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