Por Anailen Nassif Gopar – CEO UR30 *
Decía mi bisabuela que si querías conocer a una persona tenías que mirarle los zapatos. Cosa curiosa porque uno pensaría que en realidad un perfil de primera impresión bien pueden ser las camisas, el cabello, los pantalones y hasta las polleras (si cabe en este siglo tan des-modernizado). De hecho se dice que el reloj pulsera, en la era de los celulares con 700 mil funcionalidades, es una marca registrada de status y clase social. Esto sin mencionar la fragancia densa de los perfumes «buenos» carentes de la alcoholemia histriónica de las imitaciones.
Pero lo de mi bisabuela era simple: ella decía que una persona puede comprarse un bello traje, un hermoso vestido, un lindo autito y hasta una burda imitación de Rolex, pero los zapatos, el calzado, tiene otra dimensión económica. Los zapatos siempre fueron un artículo caro. Desde una zapatilla de marca hasta un mocasín pituco. Las imitaciones son tan malas que se notan. Ponerse un buen zapato no es para cualquiera. El cuero, por mencionar un producto noble, hasta gastado, se ve diferente.
Pero, me dirán, ¿qué tiene que ver esto en la política, previo a una elección departamental y municipal? Pues mucho.
¿PRECISAS UN CALZADOR?
Hace poco tiempo, un dirigente político de la vieja guardia, a quien respeto mucho, me dijo la siguiente frase: «si sos candidato, tenés que ensuciarte los zapatitos». Su reflexión vino a cuento de la actual campaña electoral y me llevó casi por inercia a lo que decía mi bisabuela.
Caminar barrios, adoquines y pueblitos; salir del escritorio; dejar de tirar tanta foto en Instagram y hacerse el moderno en Tik Tok; transitar la calle de grava y tierra y el piso de portland lustrado para mirar derechito arriba el techo de chapa; pararse enfrente de un pie descalzo y sucio por la tierra porque una zapatilla rota no ataja el polvillo; caminar la vereda de baldosas rotas y hojas húmedas; ensuciarse de bosta y, por qué no, pisar un regio pozo mientras en la casa de enfrente no hay ni para comprar la garrafa. Yo me imagino que el progreso y el desarrollo debería comenzar conociendo estas cosas. Caminando por esas realidades. Esos caminos sin dudas los llevarán a las industrias, a los emprendedores, a las inversiones, a los pagos de impuestos y por qué no, a las deudas que, para no decir demasiado, son gran parte de los hogares hoy en día.
LA ULTIMA ELECCION DE MI GENERACION
Los zapatos tienen mucho de protagonistas en estas elecciones. Mucho más que las palabras, los programas de gobierno, las reuniones de técnicos, las ideas explosivas y las fotos al estilo equipo de fútbol. «Ensuciarse los zapatitos» es mucho más que literal: será el día a día de quien quiera ganarse la confianza del votante. Después de todo la acción de optar por alguien en una elección no deja de ser un acto de fe.
Un dato no menor: cada vez más los ciudadanos eligen «personas», más allá de las ideas y los partidos. Capaz también ahora están mirando los zapatos. Yo no lo descartaría. Aunque haga calor estos días y casi todos andemos en patas.
* Soy Consultora Política. Dipl. en Mkt. Político. Gestión de Proyectos (Cert. BID). Atravesando la última elección de mi generación. OPEN TO WORK