En el lanzamiento de la 20.ª edición de la Cata Solidaria Nacional de Vinos, organizada por el Club de Leones de Colonia Suiza, la inclusión también tuvo un lugar destacado. La actividad contó con la participación de Patricia Santucho y Norma Aguirre, dos profesionales de Lengua de Señas que acompañaron la instancia, facilitando el acceso a la información y la comunicación con la comunidad sorda.
Ambas mantienen desde hace aproximadamente cuatro años un vínculo de colaboración con el Club de Leones, extendiendo su participación también a los Leos y a los Cachorritos, a través de distintas propuestas y actividades.
“Para nosotros tampoco es un trabajo, sino que es poder colaborar y trabajar en inclusión, acercar a las personas sordas a estos eventos y también al Club”, expresaron a UR30 al explicar el sentido de su participación.
Su tarea va mucho más allá de acompañar actos protocolares, presentaciones o encuentros institucionales. También desarrollan actividades educativas y recreativas con los más pequeños, utilizando el juego como herramienta para acercarlos a la Lengua de Señas y generar conciencia sobre otras formas de comunicación.
En ese sentido, contaron que han trabajado con los Cachorritos enseñándoles el alfabeto dactilológico y algunas palabras, mediante juegos y propuestas participativas. “Por medio del juego podemos trabajar un montón en inclusión. Empezando desde los más chicos, les encanta”, señalaron.
Ambas manifestaron a UR30 que su compromiso surge de la convicción de contribuir a una sociedad más inclusiva, respondiendo a los llamados de las instituciones y colaborando también en otras situaciones cuando se las necesita. “Es una carrera que lleva tiempo, un costo, lleva años, pero también hay que difundirla y seguir, piedrita a piedrita, generando obras, haciendo presencia para que entre todos podamos hacer conciencia de la importancia que tiene”, manifestaron.

Cinco años de formación y una realidad que necesita mayor visibilidad
Santucho y Aguirre explicaron que ambas realizaron cinco años de formación en CINDE (Centro de Investigación y Desarrollo para la Persona Sorda – Uruguay), en Montevideo, donde profundizaron sus conocimientos y tomaron contacto con una realidad que les permitió comprender los desafíos cotidianos que enfrenta la comunidad sorda.
“Nosotros cuando fuimos a Montevideo, a CINDE, nos chocamos con una realidad. Íbamos todas cancheras, diciendo: ‘¡Ay, ya sabemos Lengua de Señas, vamos!’, y te encontrás con una realidad totalmente diferente, con cómo ellos se manejan y cómo tienen que luchar día a día, porque la sociedad no está preparada. Es la realidad, no estamos preparados para afrontar una comunidad sorda”, reflexionaron.
Desde esa experiencia, consideran fundamental seguir difundiendo la Lengua de Señas y generar espacios de encuentro y comunicación. “Estamos aportando nuestro granito de arena para que esto se difunda y ser ese eslabón, ese puente que todos tendríamos que cruzar en algún momento”, expresaron.

La importancia de comenzar desde la infancia
Consultadas por UR30 sobre la respuesta de quienes se acercan a aprender, coincidieron en que los niños muestran una especial predisposición. Según relataron, rápidamente incorporan las primeras señas y disfrutan de las propuestas. Incluso, antes de finalizar las actividades, ya logran recordar cómo se expresan algunos nombres.
Sin embargo, subrayaron que aprender Lengua de Señas no tiene edad. “Los niños se prenden enseguida, agarran todo, pero todos podemos. Yo estudié de grande, así que sí, todos podemos”, expresaron.
Finalmente, plantearon la importancia de incorporar contenidos básicos de Lengua de Señas desde la educación escolar, una herramienta que consideran necesaria para avanzar hacia una sociedad con mayores posibilidades de comunicación e inclusión.
“Sería buenísimo que arrancara ya desde la escuela, por lo menos con lo básico”, señalaron, entendiendo que la formación desde edades tempranas permitiría naturalizar estas formas de comunicación y contribuir a derribar barreras.


